kirikou159 Posté(e) le 12 novembre 2008 Signaler Posté(e) le 12 novembre 2008 Bonjour! J'ai une petite suite d'histoire à faire. Pourriez-vous corriger mes fautes s'il vous plaît? (les trucs entre parenthèses sont les expressions que je n'ai pas su dire): Al recuperar el tiento, pensó en primer lugar a una broma – más bien mediocre la verdad sea dicho (plutôt médiocre à vrai dire)-, pero una parte de mío (une partie de moi) me hacía dudar. El infierno jámas existió. Pero por otro lado, nadie volvió para probarlo (personne n'en n'est revenu). Determinado aunque aterrorizado de que tan horrible mundo podía existir, tuvo la sola oportunidad que permitiría probar la realidad de un mundo subterráneo o no. Saqué duerzas de la flaqueza y decidió ir y tocar el telefono de mi amigo yo mismo. No supe si tenía que estar contento que la noche se había caido o temerla. No estaba piadoso (pieux), pero ir al cementerio para robar a un cadáver era un poco demasiado, incluso por un incrédulo (même pour un non-croyant). A mi gran sorpresa, vio a la viuda rezando. Que singular era de acopiarse a esta hora de la noche (comme c'est étrange de se recueillir à cette heure de la nuit). Esperé pacientemente que se marchara y me puse a trabajar. Tras minutos, tal fue mi sorpresacuando descubrí la desapareción del móvil. Quedé prohibido aunque estaba por lo menos seguro de que fuera víctima de una broma. Al volver a casa, reflexioné en cuento a el autor de esta parodia (farce). Era lógica visitar a la viuda en primer lugar. Así, a la primera hora de la mañana, estaba en casa de la viuda. Parecía muy paleta, como alguien angustioso por lo que cubrido. Pidiendo a la viuda si al fin y al cabo habían escogido reanudar (reprendre) el móvil de Fernando. Por supuesto, la pregunta la asombrada más que tuvo efecto su repuesta en mi (la question l'étonna plus que sa réponse ne me fis d'effet/ que sa réponse ne fit d'effet sur moi). Pero disimulaba bien su juego (elle dissimulait bien son jeu) ; Yo lo sabe que tenía el móvil a no ser que hubiera otros saqueadores de tumbas. A este pensamiento, sentí un sentimiento de culpabilidad. Volviendo a casa, me preguntaba porque mentiría. Abrí la puerta, pasé la empresa (le comptoir) y sobresalté a la vista del móvil ; el mismo que buscaba. El dudo se despegó. La viuda no ha podido colgarlo entre el momento cuando la vio y este momento. Era imposible. Pero mi razón buscaba una causa racionala para controlar mi terror. Decidió devolver el teléfono a la viuda. Al visto de su reacción, el dudo se instaló. Era tan frenética que jadeaba. Avergonzado, perturbado, la noche pasó sin que pude dormir. Cuando descendió para beber una copa de leche, me dio cuenta del móvil. De repente, nada movía, mi sentidos era aguzados ; oía el ruido del reloj, los ratoncitos, mi respiración… Quería que todo eso se terminaba. Sabía que todo tuviera que finir donde todo comenzó. Seguidamente, me dirigí hacia el cementerio y en cuanto menos se lo espere, el móvil había desaparecido (en moins de temps qu'il ne faut pour le dire). Un año pasó sin que el móvil reapareció. Nunca descubrió el autor de la parodia pero siempre supe que el infierno no existe. Cerré la puerta con asucia, subí en mi coche y mi dirigí al cementerio, impatiente de reunirse con mis amigos para celebrar el primero año de la muerte de mi amigo Fernando. Entre tanto, un ruido de carillón resonó en la casa vacía. Se pudó leer « Fernando »...
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