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Traduction


xzibit

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Posté(e)

Bonjour,

Quelqu'un pourrait -il m'aider à traduire la phrase "Estaba medio subido a un arbol, cuando pasé ante él." dans le paragraphe : "Recordaba al mas alto, el del fondo. Parecia tener mas de catorce años. Estaba medio subido a un arbol, cuando pasé ante él. Ahora me mirabe en silencio."

merci d'avance

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Bonjour,

Quelqu'un pourrait -il m'aider à traduire la phrase "Estaba medio subido a un arbol, cuando pasé ante él." dans le paragraphe : "Recordaba al mas alto, el del fondo. Parecia tener mas de catorce años. Estaba medio subido a un arbol, cuando pasé ante él. Ahora me mirabe en silencio."

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Bonjour,

Quelqu'un pourrait -il m'aider à traduire la phrase "Estaba medio subido a un arbol, cuando pasé ante él." dans le paragraphe : "Recordaba al mas alto, el del fondo. Parecia tener mas de catorce años. Estaba medio subido a un arbol, cuando pasé ante él. Ahora me mirabe en silencio."

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  • 7 mois plus tard...
Posté(e)

SVP qui a le corrigé cest très important pr moi !!!

I

1 ) quienes son los protagonistas? Por que etan reunidos?

2 ) 'Mi padre me ha firmado un cheque por mi cumpleanos'. 'No noto que quiera retenerme'.

Di brevemente en que poner de manifiesto estas lines el sentido del texto.

3 ) Traduire:

_ To noto cansado, papa.

No se lo esparaba. Me mira aturdido, como si hubiera recibido un punetazo.

–¿Cansado? –pregunta con alarma–... Bueno? No sé, es que trabajo mucho.

–Pues no trabajes tanto, hombre. Ya has ganado pasta de sobra 6 . ¿Cuánto tiempo hace que no

vas al cine? ¿Quieres que vayamos juntos algún día?

SVT AIDEZ MOI !!!

: ) VOICI LE TEXE:

Mi padre

Baltasar, el narrador, llega a un bar donde le está esperando su padre con un amigo.

Mi padre me ha firmado un cheque por mi cumpleaños y por haber aprobado con

buenas notas la Selectividad . Es para lo que nos hemos citado aquí. En casa coincidimos

poco. [...]

–Es mi Baltasar –le dice mi padre a su amigo, recién llegado.

Abro los ojos, no lo conozco. Le sonrío sin ganas, porque me está preguntando lo típico, cuántos años tengo y qué estudio. Yo me callo y la misma voz que antes me

sermoneaba dice que seguramente haré Económicas, pero que quiero abarcar demasiadas

cosas y no me centro en ninguna. Y el otro dice que eso les pasa también a sus hijos, bueno, a

todos los chicos, es la falta de estímulo, tampoco ellos tienen la culpa, la universidad

española está atascada , una pura tómbola, ves a gente metida en Arquitectura cuando lo que les tiraba era ser médico, y a los licenciados en Historia del Arte poniendo un bar, lo mejor

es un máster en los Estados Unidos. He oído la canción demasiadas veces, me bebo a sorbos

cortos el martini, me gusta ese color de rubí mirado al trasluz; éste no creo que sea amigo de

mi padre porque acaba de decirle: “No sabía que tuvieras hijos”, y por mamá no ha

preguntado.

Ahora están hablando de no sé qué fusión bancaria, de que los mercados esperan una

subida de los tipos de interés, de la tensión inflacionista, de los peligros del euro. Pero sonríen.

Los ejecutivos nunca dicen “¡Qué harto estoy!” o “¡Qué triste es la vida!”, siguen dándose

palmaditas en la espalda, buscando los rayos del sol, jamás confesarán que tienen frío.

Y sin embargo yo sé que mi padre está hecho polvo , desamparado, se lo noto en la cara. Es como si le hubiera corrido el maquillaje o se le viera la cicatriz de algún lifting.

Y cuando el otro se ha despedido y se encamina hacia el fondo del local, me termino el

martini y le digo:

–Te noto cansado, papá.

No se lo esperaba. Me mira aturdido, como si hubiera recibido un puñetazo.

–¿Cansado? –pregunta con alarma–... Bueno? No sé, es que trabajo mucho.

–Pues no trabajes tanto, hombre. Ya has ganado pasta de sobra 6 . ¿Cuánto tiempo hace que no

vas al cine? ¿Quieres que vayamos juntos algún día?

No le da tiempo a contestar. Suena el móvil que lleva enganchado en el bolsillo alto de

la chaqueta y se enrolla en un asunto que amenaza con durar.

“Gracias por el cheque. Se me hace tarde, he quedado para comer”, le escribo en un

margen del periódico que había dejado sobre la barra. Y se lo enseño. No noto que quiera

retenerme. Nos damos un beso y me dice adiós con la mano cuando estoy llegando a la puerta.

Luego me da la espalda [...]

Ya no le oigo. Manotea sin ruido, como si le estuviera haciendo señas a un barco fantasma. En la calle hace un poco de calor.

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